viernes, 6 de mayo de 2011

Seguirá detenido el automovilista que mató a dos niños e hirió a otro en El Jagüel

Esta mañana en los Tribunales de Lomas de Zamora.
Los familiares de las víctimas reclaman que Sergio
Omar Domínguez continúe preso. En el centro,
Mercedes (mamá de Axel) y Marta (tía de Belén
y Lucas). Los acompañan sus abogados,
además de Nora Iglesias y Elsa Gómez.
Por Nora Iglesias, mamá de Marcelita*
noradeiglesias@yahoo.com.ar
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"Sergio Omar Domínguez es un asesino y debe continuar preso", exige desconsolada Mercedes Chávez, la mamá de Axel (5 años), una de las dos víctimas fatales de la maniobra criminal que realizó el único imputado (44) a bordo de su Renault Megane, el pasado 19 de marzo en el Jagüel, un humilde barrio de la localidad de Monte Grande, partido bonaerense de Esteban Echeverría. Quien también perdió la vida atropellada -a más de 100 kilómetros por hora- por el auto de Domínguez es Belén Cristaldo (9). Por su parte, el pequeño Lucas (5), hermano de ésta, casi pierde una pierna y se salvó de milagro ¿Dónde estaban y qué hacían los tres niños en el momento de la tragedia? Jugaban sentados inocentemente en la vereda de la casa de uno de ellos. Domínguez primero se cruzó de carril en la avenida Dreyer, luego arrancó un árbol, arrolló a los tres niños y finalmente se incrustó en una pared. El vehículo quedó con la caja de cambios trabada en quinta. Los abogados querellantes, David y Alejandro Berstein, piden que sea condenado por homicidio simple, lo que merece un castigo de entre ocho y 25 años de cárcel. "Es evidente que el imputado actuó con 'dolo eventual', o sea que era plenamente conciente de la probabilidad de matar conduciendo a alta velocidad por las calles de un barrio pequeño", dice David Berstein. Desde el momento del hecho, Domínguez se encuentra en el régimen de prisión preventiva. El juez le negó la prisión domiciliaria con pulsera electrónica que pedía la defensa.
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* Marcelita tenía 6 años el 5 de febrero de 1996, cuando fue aplastada por una enorme escultura colocada ilegalmente en un espacio público del ex Paseo de la Infanta -ahora Paseo Marcela Brenda Iglesias- en el barrio porteño de Palermo. Todas las instancias de la justicia argentina hicieron la vista gorda. Los padres -Nora y Eduardo- esperan que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condene a los responsables, entre los que se cuentan el escultor, empresarios y funcionarios.

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