lunes, 18 de octubre de 2010

En la Argentina, las víctimas de tránsito son tratadas como muertos de segunda

Viviam Perrone, con el cartel de su hijo
Kevin, y su amiga Mónica Ganceo. 
Por *Viviam Perrone, mamá de Kevin Sedano
kevinsedano@yahoo.com.ar
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Duele decir esto, pero el artículo que encontrarán a continuación demuestra lo que siempre decimos los familiares de víctimas de tránsito: nuestros hijos son tratados como muertos de segunda. En los hechos de tránsito los fiscales no investigan; los jueces no aplican las leyes; las causas dan vueltas y vueltas; los asesinos no solo quedan en libertad, sino que siguen conduciendo.
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FUENTE: clarín.com
FECHA: 16 de octubre de 2010
AUTOR: Nicolás Pizzi
TÍTULO: Sólo se condena el 10% de las muertes por colectivos
BAJADA: Impunidad para los homicidios al volante. Un estudio relevó 41 causas judiciales con víctimas fatales desde 2007. Sólo dos recibieron penas en suspenso y otras dos, tareas comunitarias. Dicen que en Tribunales, los consideran “casos menores”.
DESARROLLO: Inseguridad vial Cada muerte activa un nuevo reclamo de Justicia. Pericias, testigos, testimonios estampados en un papel: instancias de una tragedia que se repite de manera casi mecánica, más allá de los protagonistas. Pero ese deseo –casi natural– rara vez se cumple. La enorme mayoría de las causas penales por accidentes no alcanzan la instancia del juicio . Ese panorama también se aplica a los colectiveros, aunque tienen mayores responsabilidades desde el punto de vista legal. En los últimos tres años, sobre un total de 41 causas penales, apenas 4 llegaron a la instancia oral . Y otras 27, un 65%, se clausuraron en etapas previas del proceso. Las 10 restantes siguen abiertas. Los datos surgen de un relevamiento que hizo la Ciudad y al que accedió Clarín de manera exclusiva.
Las causas de ese fenómeno son más preocupantes que los datos en sí. El sistema judicial minimiza los accidentes de tránsito y los abogados suelen concentrar sus esfuerzos en el proceso civil, que deja mayores dividendos (ver El juicio civil...). Así, se consolida un sistema de impunidad también a nivel judicial, como ocurre con las multas de tránsito, que rara vez sirven como sanciones efectivas.
“Lo que pasa en general es que no hay un querellante que apele los sobreseimientos”, analiza el abogado Gregorio Dalbón. Hay dos motivos: falta de interés de las familias o escasez de recursos para afrontar los gastos de un abogado. “Muchas veces los familiares reaccionan tarde luego de superar el shock del accidente. La gran mayoría lo hacen impulsados por abogados que creen que la sentencia penal tiene efectos sobre el proceso civil y eso es parcialmente verdad”, cuenta el abogado Héctor Leguisamón, especialista en accidentes de tránsito. Su colega Dalbón sube la apuesta: “Es difícil que los fiscales impulsen un homicidio culposo. Para un sector de la Justicia y de los abogados es un delito berreta”. Lo confirman los propios actores judiciales: los hechos de tránsito son subestimados y tratados como de segunda categoría , y la investigación queda en manos de empleados de menor jerarquía en la escala judicial. Consultado por Clarín , el fiscal general de la Cámara del Crimen Ricardo Sáenz prefirió no polemizar y le apuntó a otras de las causas: la falta de pruebas y testigos.
Sin un interés real para que haya juicios orales, no sorprende que sea tan alto el porcentaje de choferes sobreseídos en primera instancia. Las sentencias se conocen a cuentagotas y casi nadie va preso , excepto en los días inmediatos al accidente, mientras se debate cómo caratular el caso. Eso ocurrió con la familia atropellada por un chofer de la líneas 15 en Scalabrini Ortiz y Honduras (Palermo), donde murió un nene de 5 años y su madre y otra nena resultaron heridas. El colectivero, tras unos días detenido por homicidio simple, fue liberado porque se recaratuló la causa como homicidio culposo. “Yo tengo confianza en el juicio, hay muchas pruebas en su contra porque hay muchos testigos”, se ilusionó hace pocos días la mujer atropellada, Cecilia García Otero.
En el relevamiento hecho por la Ciudad, que detalla fecha, hora, comisaría y juzgado que intervinieron en cada causa, aparecen sólo cuatro sentencias: dos con probation (se suspende el juicio a cambio de tares comunitarias), una con prisión de 3 años en suspenso y otra con apenas 2 años y medio en suspenso. Son penas bajas si se tiene en cuenta que desde la última reforma, el Código Penal prevé una máxima de 5 años para conductores profesionales. El estudio abarca los accidentes fatales con participación de colectivos entre enero de 2007 y diciembre de 2009 cuando, según la Ciudad, hubo 60 muertos (muchas de la causas quedaron afuera del relevamiento por falta de datos).
“El sobreseimiento es una forma de cerrar la causa con candado”, grafica Leguisamón. Por eso, algunos proponen crear tribunales especiales, como ocurre en otros países. “Deben ser específicos para hechos de tránsito, regidos por especialistas en materia vial y asesorados por órganos técnicos”, aseguró el subsecretario de Seguridad porteño Matías Molinero, con un paso por la Justicia federal.
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*Presidenta de la Asociación. Su hijo fue atropellado y muerto con 14 años en 2002 en el partido bonaerense de Vicente López. Kevin cruzaba la avenida del Libertador escapando de una patota callejera. El automovilista asesino, Eduardo Sukiassian, fue condenado, pero nunca cumplió la pena de tres años de cárcel efectiva.

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