miércoles, 3 de agosto de 2011

Empieza el juicio por el cuádruple crimen de Palpalá, en la provincia de Jujuy

La Policía jujeña analizando la escena del crimen.
La primera sesión será el jueves 18 de agosto en los Tribunales de San Salvador. El único acusado, Franco Olguín, chofer de bomberos, confesó haber matado e incinerado a tres adultos y un niño de dos años. La Unidad de Intervención en Victimología del Ministerio de Justicia de la Nación y la Asociación Civil Madres del Dolor acompañan a las familias damnificadas.
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"Franco Olguín: homicidio culposo (un hecho) doblemente agravado por alevosía y criminis causae (tres hechos) en concurso real, El Remate, Palpalá."
Así dice la carátula de la causa número 161/10, que desde el jueves 18 de agosto será debatida en la Sala 2 de la Cámara Penal de los Tribunales de San Salvador de Jujuy, con sede en Independencia, entre Gorriti y Argañaraz.
Los familiares de las víctimas serán acompañados por Alberto Linares y Mecha Lavezzari, de la Unidad de Intervención en Victimología del Ministerio de Justicia de la Nación, que viajarán especialmente desde Buenos Aires.
La Asociación Civil Madres del Dolor, que siguió de cerca la evolución del caso, también se solidariza con los damnificados.
Actuarán como jueces Antonio Llermanos, Luis Kamada y Alfredo Frías; la fiscalía será ejercida por Gustavo Almirón; los querellantes serán Fernando Bóveda, Marcelo Calvó (estos dos representarán a la mayoría de los familiares damnificados) y Rogelio Llanes; Sara Ruth Cabezas y Diego Ignacio Funes defenderán al único imputado.
Estos funcionarios tendrán el desafío de juzgar qué pasó entre el 13 y el 14 de abril del 2010 en el paraje Remate Chico.
El único acusado, Franco Olguín (en ese momento de 21 años), chofer de bomberos de la localidad de Palpalá, confesó haber asesinado a balazos y luego incinerado a Adolfo Gutiérrez (73, dueño del lugar), Jorge Valeriano (30, vecino), Rosario Quiroga (29, esposa de éste) y el pequeño Santiago Valeriano (de dos años, hijo de ambos).
Uno de los detalles que más conmueven a la opinión pública es la profesionalidad y crueldad con que los cadáveres fueron apilados y quemados en una de las habitaciones de la vivienda a una temperatura superior a los 1000 Cº, con la intención de borrar las pruebas.
El propio acusado narró cómo arrastró los cuerpos sin vida hasta el interior de la casa, los colocó uno arriba de otro sobre una cama y los incineró.
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CONTACTO
- Alberto Linares: (011) 15-4403-4303, linares.alberto@gmail.com

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